El Tiempo Derramado.
Aquí les dejo un poema de Pedro Francisco Lizardo.
El tiempo Derramado.
I
Dejadme con mis fantasma infatigables,
con mi carga de llanto brumoso,
con mi desesperacion ciudadana,
en esta hora que se desangra entre paredes.
Dejadme, en lo profundo de mi tosco e inevitable silencio,
cuando todo lo que permanece, pasa, sin pasar y cae.
Cuando el amor desnudo de palabras erige catedrales en lo alto de la tarde,
como un mango sin luz y sin dominio que perdiera su rumbo.
Cuando no estoy para jugar al escondite,
ni escribir las cuartillas cotidianas que se van a la calle inundadas de prisa y silencios.
Dejadme mirar esta postal destiñida y gloriosa
de la infancia detenida por manos secretas,
por miradas y campanas y vitrales,
por el zumo de la sangre que no muere y se reparte,
por el aire del hueso y su prodigio,
por la pupila llena de mereyes y caminos,
por el acre sabor de los recuerdos...
Dejadme aquí en la orilla del mundo que me lanza
al urbion, la aventura, el clan, la persistencia.
Dejadme con dolor, como en el parto,
o en la muerte.
O con pasión, entre un aire de alcoba clausurada
donde no gime ni el amor ni la mirada.
Dejadme, por favor, en esta puerta de resplandores y presagios,
malherido y postrado, en pleno corazón,
con mi hospital de recientes nostalgias,
y mi perfil de hombre que vaga y delira entre ciudades buscando sus fantasmas...
(El tiempo derramado)


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